Primero se fabricó un bloque grande de madera, a partir de varias planchas. La madera ocupada fue trupán, por ser barata y fácil de trabajar. Las planchas se unieron usando la técnica llamada comúnmente “pan y mantequilla”, la cual consiste en aplicar cola entre las planchas y pegarlas una sobre otra, formando una pieza sólida. Luego, se procedió a dar forma por medio de cortes en ángulo y por desbaste ocupando escofinas y máquinas lijadoras. Así se llegó a la forma final del barco.
Una de las ventajas del sistema constructivo es que el casco de madera puede ser probado en el agua, forrando primero el molde en plástico para que no se moje, y así hacer correcciones, antes de determinar la forma final. Estas correcciones son en general más cortes o desbaste, por lo que desde un principio se trabaja por el lado seguro (haciendo el casco más grande de lo que se calculó), de manera de poder hacer estas reducciones sin comprometer la flotabilidad o estabilidad de la embarcación.
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